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¿Cómo complicarías una situación en la que 36 hombres están cautivos en un bote con piratas con armas automáticas? Sencillamente pregunta al gobierno español. El 2 de octubre unos piratas secuestraron el Alakrana, un pesquero vasco que estaba haciendo pesca de arrastre en el Océano Índico. Un día después, la armada española arrestó a dos de los presuntos piratas y les deportó para que fueran enjuiciados en Madrid. Esos podría haber sido un triunfo para la ley y el orden, si el resto de la banda no estuviera aún a bordo del Alakrana, manteniendo a su tripulación cautiva.
Ahora la administración del Presidente José Luis Rodríguez Zapatero debe intentar encontrar la mejor solución diplomática y militar al callejón sin salida, incluso lidiar con un el problema de una inminente decisión judicial. “Capturando y extraditando a esos dos, el gobierno tomo una decisión precipitada,” dijo Carlos Echeverría, profesor de relaciones internacionales a Universidad Nacional a Distancia en Madrid. “No pensaron en las consecuencias.”
Uno de los 148 barcos que habían sido atacados en el golfo de Adén hasta Septiembre de este año, el Alakrana y sus tres docenas de tripulantes han sido retenidos cerca de la costa de Somalia durante las últimas seis semanas. Los piratas han pedido un rescate de 4 millones de dólares, mucho más de los 1.2 millones que según se informó pagaron para liberar otro pesquero español que fue secuestrado en abril de 2008. Ha habido informes – aunque no confirmados – desde Echebaster, la empresa dueña del Alakrana, que la la empresa estaría dispuesta a pagar la cantidad. Pero por el momento, su disposición es ampliamente irrelevante.
Eso es porque los piratas habían hecho de la vuelta de sus dos compañeros, que fueron arrestados por la fragata española Canarias el 3 de octubre, una condición para la liberación de los secuestrados. No es la primera vez que piratas somalíes han sido extraditados para sentarse ante un juez lejos de sus casas: Francia, Holanda y los EE.UU. habían hecho lo mismo. Ninguna de estas extradiciones tuvo lugar, sin embargo, mientras los piratas todavía tenían a los secuestrados. Para el gobierno español, ahora atrapado entre arriesgar la vida de sus ciudadanos y ceder a la presión de los piratas, la situación parece que no tiene fácil resolución
“La opción más simple sería ceder ante la demanda de los piratas, pagar el rescate y devolver a los detenidos,” dijo Echevarría. “Eso sería solucionar la crisis humanitaria, pero invitaría a los piratas a empezar a hacer demandas similares.”
Dado lo que está en juego, muchos – incluido el periódico El País, que está haciendo una encuesta entre los lectores sobre la cuestión – están preguntando por qué España se ha puesto a sí misma en esta situación desde el primer momento. “Menos del 50% de los piratas cogidos en el mar son en realidad apresados,” dice Stephen Askins, un abogado marítimo en Ince and Co., una empresa con sede en Londres que se especializa en comercio internacional. “Hay una política de “capturar y liberar” en muchos de estos casos. Por tanto no está claro por qué, dadas las circunstancias, que los españoles hayan elegido complicar la situación extraditando a estos dos.”
Lo que está claro es que la presión para encontrar una solución está creciendo. Después de amenazar con matar a los secuestrados de tres en tres hasta que sus camaradas estén de vuelta, los piratas en el Alakrana se llevaron a tres de los secuestrados desde el barco hasta la orilla el 6 de noviembre. Aunque el Ministro español de Asuntos Exteriores dice que los tres han sido devueltas a salvo a bordo, Andrew Mwangura, director del Programa de ayuda a los marineros en África Oriental, que esta envuelto en las negociaciones, lo niega. “Los tres no están en el barco”, dijo.
Familias de los españoles cautivos, que habían tenido comunicaciones ocasionales con sus seres queridos, están cada vez más desesperados. “Sabemos que la situación se está poniendo peor y que sus vidas están en peligro si no encontramos una solución inmediata,” dice Argi Garribaltu, hermana del capitán del Alakrana.”Esto no es un juego.”
Pero la postura del gobierno parece firme. El 8 de noviembre el embajador español en Kenia se reunió con Omar Abrirashid Ali Sharmarke, que es el Primer Ministro del gobierno federal somalí de transición. El día siguiente, después de declarar que los dos piratas “tenían que ser juzgados”, el Ministro de Justicia español Francisco Caamaño Rodríguez afirmó que la administración había dejado abierta la puerta a un juicio en Somalia si se podía alcanzar un acuerdo. Porque España no tiene tratado de extradición con Somalia, al cual considera un estado fallido, se dice que el gobierno está considerando llevar a los dos hombres a una corte keniata – una opción empleada en el pasado por Gran Bretaña y los EE.UU.
A pesar de todos los esfuerzos, es poco probable que la tripulación sea liberada pronto. “Este tipo de negociaciones normalmente lleva un mes o dos, y eso es cuando solo depende del dinero,” dice Askins. “Estos chicos seran muy afortunados si están de vuelta antes de navidades.”
